MALPICA
La señora Estrella vivÃa en Malpica, un pueblo pesquero de la Costa da Morte. Malpica es conocida por la hospitalidad y el carácter agradable de la gente.
La señora Estrella creció en la soledad. No fue a la escuela, ya que comenzó a trabajar muy joven. VivÃa de forma digna y solitaria en una casa con vistas al puerto, que heredó a la muerte de sus padres. A los veinte años Estrella se caso con Teo, un vecino de Malpica, poniendo fin a su luto. A los dos años tubo a su único hijo. Lo llamo Domingo, igual que a su abuelo paterno.
Catuxa era el barco de Teo. Lo llamaba asà en honor a la sirena que según los viejos, reinaba y reina en el fondo marino de a Costa da Morte. Incluso hay vecinos que afirman haberla visto dorando sus escamas en los punzantes acantilados.
Teo salÃa a faenar cada noche con la inseguridad que esta profesión ofrece a quién la ejerce. Una situación que impacientaba a la señora Estrella. Mientras Catuxa faenaba, la señora Estrella permanecÃa intranquila hasta que veÃa por su ventana, acercarse a Katuxa con la tripulación que tanto ansiaba.
Domingo dejó la escuela a los catorce años para trabajar con su padre. La señora Estrella tuvo que asumir la decisión dada la visible y temprana vocación del joven. La señora Estrella sabÃa que el dÃa con el que tantas veces soñó, no tardarÃa en llegar.
Diciembre del 2002. Un petrolero naufragó a la altura del cabo de Fisterra, coloreando bruscamente con petróleo la costa que durante muchos siglos se consideró el fin del mundo. El SOS sonó entre la niebla y varÃas embarcaciones salieron en su ayuda. Teo se abrió paso entre la bruma para socorrer a la tripulación, teniendo como única referencia el sonido de la sirena. Fue rápido. Se paro la hélice y luego el motor. Domingo, asomado con un foco, no veÃa más que una espesa capa negra y viscosa que cubrÃa el mar y teñÃa las escamas de Katuxa, frenándola en su avance. Mientras, Teo ejercÃa como improvisado cirujano operando sin éxito el corazón motorizado de Katuxa.
El resto de la historia solo la conocen el fondo marino y la tripulación, ya que nunca mais regresaron a Malpica. La versión oficial dice que Katuxa, Teo y Domingo se hundieron al chocar con el monocasco que estaba escondido tras la niebla.
La señora Estrella no entiende porque le tocó a ella. Y aunque ya no tiene una familia, siempre espera a Katuxa en el balcón de su casa del puerto de Malpica.

